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13/06/2012

Un cambio de condición interesante

Clásico Pippermint (G2 - 1400 metros), en el Hipódromo de San Isidro

Hasta la temporada 2010 el Clásico Pippermint fue una de las prueba de mayor relevancia en la recta del Hipódromo de San Isidro, por anteceder en el segundo semestre de la temporada al Gran Premio Suipacha (G1 – 1000 metros), el primer enfrentamiento en la categoría, en el máximo nivel, para ejemplares de tres años y más edad. Sin embargo, desde 2011 el Clásico Pippermint ya no marca la hoja de ruta que conduce al Gran Premio Suipacha (octubre), y que tiene como paso intermedio el Clásico Cyllene (septiembre). Ahora, el Clásico Pippermint (G2 – 1400 metros) es considerado como la etapa final de la Diagonal Clásica del primer semestre. Es decir, dejó de ser una prueba de velocistas para convertirse en pilar de la media distancia y último escalón para aquellos ejemplares que compiten regularmente en el trazado diagonal. De todos modos, al margen de la modificación, bien vale la siguiente recorrida por las últimas 23 versiones de la citada competencia de G2.

Últimas 23 versiones

La recorrida por las últimas dos décadas (y algo más…) del Clásico Pippermint arranca en la edición de 1989, donde venció por media cabeza Pardiño (Partners Delight), defensor del Stud La Inocencia (LP). Este pupilo de Leonardo Mansilla fue conducido por Juan Valdez y superó por el citado margen a Spiny, una de las mejores hembras velocistas de su época, con dividendo a ganador de $ 48,75.

Seguidamente Pardiño arribaría tercero en el Clásico Necochea (L – 1000 metros), antes de imponerse consecutivamente en el Handicap Ámsterdam (1000 metros) y en el Clásico Cyllene (G2 – 1000 metros), siempre en la pista de césped del Hipódromo de San Isidro.

En la edición de 1990 ganó un destacado velocistas: Capo Máximo y superó por medio pescuezo a Spiny, que el año anterior había cedido por media cabeza ante Pardiño. Capo Máximo fue criado por el Haras Abolengo y era entrenado por Juan Carlos Etchechoury (hijo). Jorge Caro llevó a la victoria al nieto de El Capo en un registro de 56s4/5, defensor del Stud Haras La Estancia.

Spiny (Ringaro) venía de dos segundos consecutivos por márgenes ínfimos en el Clásico Pippermint y consiguió esa victoria en la que fue su tercera incursión ininterrumpida en la prueba del kilómetro.

Hija de Ringaro y Stridence (Salt Marsh), Spiny defendió a lo largo de su campaña los colores de su criador, el Haras La Quebrada. Era pupila de Carlos Zarlengo, fue llevada al éxito por Jacinto Herrera y superó por cuatro cuerpos a otro velocista superior: Pancho Press.

Pancho Press escoltó a Spiny en 1991 y un año después (1992) venció con el propio Jacinto Herrera por un cuerpo y medio. Este hijo de Arrow Press demoró 58s1/5 y precedió respectivamente a Don Juan Tag y Le Soleil, otros de los grandes velocistas de la década del ’90 en las pistas argentinas.

Seguidamente, Pancho Press quedaba tercero en un G1 sobre pista de arena y se adjudicaba por un cuerpo y medio el Gran Premio Suipacha (G1 – 1000 metros), donde volvía a vencer a los mejores.

En 1993 repite Pancho Press y en esta ocasión precede por tres cuerpos al gran Paranoide, otro de los velocistas más importantes de aquel tiempo. Incluso, Paranoide terminaría la temporada con un triunfazo ante Le Soleil en el Gran Premio Internacional Félix de Alzaga Unzué (G1 – 1000 metros), en San Isidro.

Bombazo Toss se quedó con la versión de 1994 del Clásico Pippermint, donde derrotó por ventaja mínima a El Goma, mientras Cap Antibes llegó tercero, al cabo de 56s1/5. Cornelio Reynoso llevó a la victoria al vástago de Egg Toss, que era preparado por Eduardo Ferro.

En 1995 y 1996 las hembras superaron a los machos. Primero fue Torquera (Raw Pleasure) la que derrotó por tres cuartos de cuerpo a Quitur Ju, con la dirección de Guillermo Sena y el entrenamiento de Luis Benavides. Un año después se impuso por cinco cuerpos Wally (Southern Halo), esa sensacional reservada por el Haras La Quebrada que posterior y consecutivamente se adjudicó el Gran Premio Suipacha (G1 – 1000 metros) y el Clásico Ocurrencia (G3 – 1000 metros). En todos esos triunfos sobre la pista de césped de San Isidro, la nieta materna de Logical (Buckpasser) fue dirigida por Jacinto Rafael Herrera.

Capo D’Oro interrumpió la serie de triunfos de hembras con sus dos victorias en 1997 y 1998. El hijo de Capo Máximo –ganador del Clásico Pippermint de 1990- ganó el primer año por seis cuerpos y seguido se adjudicó el Gran Premio Suipacha (G1); mientras en 1998 superó por tres cuartos de cuerpo a Sege Lifar. En ambos éxitos fue preparado por Oscar Yedro y lo dirigió Abel Giorgis.

Vacacionada superó por dos cuerpos a Dionisio Tom en 1999 y consiguió un triunfo más para las hembras. La hija de Southern Halo y Valery Toss (Egg Toss), reservada por el Haras Vacación, venía de superar a Dionisio Tom en las Estrellas Sprint, siempre entrenada por Juan Maldotti y con la dirección de Pablo Falero.

El propio Pablo Falero vuelve a festejar en el Clásico Pippermint del año 2000. Lo hace gracias a Fire Toss (Fine Toss), un reservado por el Haras Ni Manor que era entrenado por Hugo Miguel Pérez.

Southern Halo sumaba hasta el año 2000 dos victorias en el Clásico Pippermint. Sin embargo, entre 2001 y 2005 sumaría cinco logros más con tres de sus mejores hijos. La serie se inició con la victoria de Taimazov en el 2001, luego de su triunfo en el Gran Premio Estrellas Sprint (G1 – 1000 metros), y continuó con los dos impactos de Sebi Halo, en 2002 y 2003. El descendiente de la generosa Esnaola (Ringaro) corrió con las sedas del Stud Carmarí y era preparado por Ernesto Romero. Pablo Falero fue el encargado de llevar al disco al caballo criado por Rubén Sciacca, tanto en un año como en el otro.

A los dos logros de Sebi Halo se suman las dos victorias de The Lord, como para que Southern Halo sume en forma consecutiva su quinto Clásico Pippermint, entre 2001 y 2005. The Lord también tenía como madre a una hija de Ringaro –Lourdes- y había sido criado en el Haras La Quebrada.

En el 2004 superó por un cuerpo y medio a Vascular Sugery, entrenado por Pedro Molina, con la dirección de Rodrigo Cunz y las sedas del Stud Yunito. En cambio, un año después ganó con los colores del Stud La Rubeta, la preparación de Juan Carlos Maldotti y la conducción de Pablo Gustavo Falero.

Southern Halo volvió a escribir su nombre en el Clásico Pippermint pero en 2006 lo hace como abuelo materno de La Leocadia, una hija de Louis Quatorze que defendió las sedas del Stud Tres Jotas.

Al igual que la anterior, Carbonilla Fina (Carcelero y Ski Amistad por Bid Us) derrotó a los machos en 2007. Con Damián Ramella en su montura superó por dos cuerpos y medio a Knock, al cabo de 53s55/100.

Compasivo Cat (Easing Along) triunfó en 2008 con el binomio Gustavo Calvente – Roberto Pellegatta y los colores del Stud Aladino, mientras Always Winner (Painter) se impuso en 2009 con Rodrigo Blanco, con la preparación de Carlos Daniel Etchechoury y las sedas del Stud El Gusy.

Así se llega a la versión de 2010, donde ganó Scrabble, hijo de Sebi Halo -dos veces ganador de la prueba de G2-. Al igual que su padre, Scrabble se adueñó de la carrera de velocista, y lo hizo con la gran conducción de Mario Fernández.

Por último, cuando el cotejo dejó de ser una prueba de velocidad y pasó a la diagonal, con su actuales 1400 metros de recorrido, se registró el éxito de Curioso Slam (Grand Salm), un representante del Stud La Pampita que fue criado por el Haras Firmamento. Pablo Sahagian entrenó al nieto materno de Numerous, al que llevó al disco el jinete brasileño Altair Domingos.

 

Los más ganadores de los últimos 23 años

A la hora de repasar las figuras del Clásico Pippermint, de las últimas 23 versiones, no se puede pasar por alto al superlativo Southern Halo (Halo), el semental que venció siete veces como padre (cinco en forma consecutiva) y que también ganó una vez como abuelo materno, con La Leocadia; y otra como abuelo paterno, en 2010, con su nieto Scrabble, hijo de su famoso descendiente Sebi Halo.

El caso de Capo Máximo también merece mención pues el vencedor del Clásico Pippermint (G2) de 1990 lo ganó dos veces más con su hijo Capo D’Oro, que se impuso en 1997 y 1998.

Un total de seis yeguas superaron a los machos en las últimas 22 ediciones mientras el citado Capo D’Oro, Pancho Press, Sebi Halo y The Lord pudieron triunfar en dos ocasiones consecutivas.

Por el lado de los jinetes domina Pablo Falero con cinco éxitos, dos más que Jacinto Herrera y tres más que Abel Giorgis. En cambio, entre los entrenadores son cuatro los que ganaron dos veces: Juan Carlos Maldotti, Ernesto Romero, Oscar Yedro y Carlos Zarlengo. Acá se debe aclarar que el primero y el último lo consiguieron con diferentes ejemplares. Los otros dos lo sumaron con el mismo pupilo.

Entre las madres también son cuatro las que ganaron dos veces pues no son otras que las madres de los ganadores duales que registra el repaso por los últimos 23 años del Clásico Pippermint. No obstante, entre los abuelos maternos se destaca ampliamente Ringaro al haber ganado en cuatro ocasiones. Dos veces más que sus pares Kasteel y Gemini Six.

Haras La Quebrada ganó cuatro veces el clásico en cuestión y domina entre las cabañas mientras los studs La Quebrada, Güer Aike, Don Simeón y Carmari son los más ganadores, todos ellos con dos logros.

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